Estrategias e instrumentos de gestión de la observación de ballenas

En los estudios de casos presentados en este sitio se proporcionan ejemplos de una serie de cuestiones relacionadas con la gestión y reglamentación de la observación o avistamiento* de ballenas.  No obstante se reconozca sin dificultad la necesidad de reglamentación, constituye a menudo un desafío saber cómo introducir reglamentos donde no existen todavía, o cómo cambiar las estrategias de gestión si la industria ha superado de hecho las medidas vigentes.  Es posible que los responsables de la gestión de la observación de ballenas en áreas donde la observación de ballenas se ha desarrollado rápidamente se pregunten cómo "volver a encerrar al genio en la botella".  Varios investigadores que han estudiado estrategias de gestión promueven un modelo de gestión adaptativa, un modelo que se examina y ajusta periódicamente en función de la presión observada sobre las poblaciones de ballenas o delfines objeto de observación1-4.  Esta supervisión y examen puede requerir la colaboración con investigadores que puedan diseñar estudios fiables para medir los posibles efectos de las actividades de observación de ballenas en las poblaciones objetivo y contribuir a determinar los límites de cambio aceptable (LCA) u otras medidas que pueden utilizarse para indicar si las medidas vigentes son eficaces o si deben ajustarse para evitar cambios perjudiciales2,3.

No existe una única estrategia de gestión aplicable a todo tipo de industria de observación de ballenas.  En un estudio de elaboración de modelos realizado por Pirotta y Lusseau en 20155 se reconocieron diversas estrategias e instrumentos de gestión eficaces –utilizados ya sea individualmente o en combinación– que permitían prosperar al menos a algunas empresas de turismo de fauna silvestre y favorecían la supervivencia de la población objetivo de fauna silvestre (aun cuando existieran en cantidades reducidas).  No obstante, en el modelo, la ausencia total de gestión determinó la extirpación de la población objetivo de fauna silvestre y, como consecuencia, el colapso de la industria turística que dependía de esa actividad5.  

A continuación se presenta un resumen de diversas estrategias e instrumentos de gestión que se pueden utilizar individualmente o en combinación, haciendo referencia a estudios de casos que ilustran en qué forma se han utilizado estas estrategias en diversas partes del mundo.  Se han agrupado en tres estrategias principales (códigos voluntarios, planes de certificación o etiquetado o reglamentos impuestos jurídicamente), seguidos de instrumentos de gestión más específicos que pueden formar parte de estas tres estrategias principales: en la mayoría de los casos es posible combinar estas estrategias e instrumentos, sin que sean en absoluto mutuamente excluyentes:

*Nota: En los países hispanohablantes la expresión "whale watching" se traduce como "observación de ballenas" o como "avistamiento de ballenas". En el presente documento se utilizará "observación de ballenas" para mantener la coherencia con el uso en la CBI.

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Estrategias de gestión

Códigos de conducta voluntarios: los códigos de conducta voluntarios son elaborados a menudo por los representantes de la industria, las asociaciones de operadores turísticos, o las ONG interesadas en la conservación de las poblaciones de ballenas y delfines que han pasado a ser poblaciones objetivo a raíz de las actividades de observación de ballenas6.  Tales códigos se centran generalmente en las directrices de acercamiento y la conducta de las embarcaciones y sus pasajeros en torno a las ballenas y los delfines.  Pueden representar la forma más común de gestión empleada en todo el mundo, y a menudo constituyen un importante modelo precursor de una reglamentación más formal integrada en los marcos jurídicos locales o nacionales.  Los códigos de conducta voluntarios pueden constituir instrumentos eficaces cuando todas las partes interesadas conocen los códigos y se comprometen a cumplirlos y a colaborar para hacerlos cumplir7.  No obstante, la experiencia y la investigación han mostrado que la competencia entre los operadores turísticos y la presión percibida de acercar lo más posible los turistas a las ballenas incita a menudo a los operadores a contravenir los códigos, lo que provoca un posible deterioro del sistema de autorreglamentación y a niveles insostenibles de perturbación de los animales objetivo6,8-10.  Donde se han realizado estudios, la mayoría de los investigadores recomiendan la adopción de reglamentos más formales que puedan ser supervisados e impuestos mediante sanciones jurídicas por las infracciones8-10.  Ejemplos de las ventajas e inconvenientes de los códigos de conducta voluntarios se examinan en los estudios de casos realizados en Port Phillip Bay (Australia) y en Escocia. 

Planes de etiquetado de alta calidad para la observación de ballenas: los planes de etiquetado o certificado son a menudo una extensión de los códigos de conducta voluntarios, que permite a los operadores que se comprometen a cumplir un determinado conjunto definido de normas recibir una ecoetiqueta reconocida que les distingue de otros operadores, con la esperanza de obtener una ventaja comercial sobre los operadores que no se esfuerzan en aplicar esta norma.  Los planes pueden ser administrados por gobiernos locales, nacionales o regionales, las ONG o una coalición de partes interesadas.  Un ejemplo es el plan WhaleSense vigente en las costas oriental y occidental de los Estados Unidos, así como en Hawái (administrado conjuntamente por la NOAA y la Whale and Dolphin Conservation Society (Sociedad de Conservación de Ballenas y Delfines) y descrito más detalladamente en el estudio de caso del Golfo de Maine).  Otro ejemplo es el certificado High Quality Whale Watching (HQWW) (observación de ballenas de alta calidad del ACCOBAMS), que requiere que los operadores participantes frecuenten un curso de capacitación aprobado por el ACCOBAMS antes de recibir la etiqueta.  Para que estos planes resulten eficaces, es necesario llevar a cabo una gran labor educativa y de sensibilización, a fin de que los turistas entiendan el valor de esta etiqueta y lo que con ello se pretende lograr.

Reglamentos de observación de ballenas impuestos por medios jurídicos: los reglamentos de observación de ballenas impuestos por medios jurídicos se formalizan en leyes locales (parques nacionales, municipales, estatales o provinciales) o leyes nacionales.  Pueden incluir cualquiera de los componentes que se indican a continuación, pero se diferencian de los códigos voluntarios por el hecho de que se habilitará un órgano del gobierno con autoridad para supervisar y hacer cumplir los reglamentos.  En estos reglamentos generalmente se especifican también las sanciones que se aplicarán a los operadores que no los cumplan.  En el estudio de caso de Tonga se ilustra en qué forma los códigos de conducta voluntarios pueden evolucionar para integrarse en la legislación nacional, mientras que en el estudio de caso de la República Dominicana se ilustra en qué modo las medidas de observancia y la emisión de sanciones pueden llevarse a cabo mediante la colaboración de múltiples partes interesadas.  Las sanciones pueden comprender multas, días de detención en el puerto (p. ej., suspensión temporal de excursiones) o la revocación de permisos a los reincidentes.  No obstante, estas medidas jurídicas son eficaces solo si van respaldadas por mecanismos destinados a sensibilizar a los operadores y los turistas acerca de los reglamentos, y a vigilar y exigir su aplicación4,11.

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Instrumentos de gestión

Directrices para el acercamiento: es una de las formas más comunes de reglamentación, y constituyen un componente de casi todas las directrices y reglamentos emitidos en todo el mundo.  En las directrices de acercamiento generalmente se indican las distancias mínimas que las embarcaciones deben mantener con respecto a las ballenas y los delfines, así como los ángulos y las velocidades de acercamiento.  Se representan más eficazmente con diagramas, como los que se han reproducido de las directrices colombianas para la observación de mamíferos marinos (véase más adelante).  Las directrices de acercamiento pueden adaptarse a diferentes especies (como en el ejemplo colombiano), diferentes clases de edad de los animales (p. ej. crías) y diferentes situaciones (p. ej., acercamiento por barco motorizado, helicóptero, avión o bote/kayak de remos, así como interacciones en el agua).  Pueden formar parte de un código de conducta voluntario (véase más arriba), o formalizarse en reglamentos aplicables por medios jurídicos adoptados a nivel local (p. ej., parque nacional, municipal, estatal o provincial), nacional o regional.  Las directrices de acercamiento pueden contener límites de velocidad en áreas de alta densidad de ballenas, como método probado para reducir la probabilidad de colisiones y/o lesiones letales en caso de colisión12.

Concesión de permisos o licencias de operadores turísticos de observación de ballenas: esta estrategia se utiliza en muchos lugares, entre ellos Tonga, Arrecife de Samadai (Egipto) y República Dominicana.  Los responsables de la reglamentación pueden utilizar la investigación que ha determinado la capacidad de carga de su sitio o solicitar el asesoramiento de expertos para determinar el número máximo de excursiones que deberían permitirse diariamente.  Podrá emitirse luego un número predeterminado de permisos a los operadores, y especificarse el número de embarcaciones o excursiones individuales que cada operador puede realizar/ofrecer en un determinado día.  Algunos gestores han pasado de conceder permisos a los operadores a emitir permisos para cada una de las embarcaciones, a fin de asegurar que los operadores no movilicen simultáneamente varias embarcaciones y excursiones con el mismo permiso.  La concesión de permisos puede estar vinculada al cumplimiento, por parte del operador, de diversas condiciones, p. ej., la seguridad de las embarcaciones, el uso de guías naturalistas capacitados para asegurar un componente educativo en las excursiones y el respeto de las directrices de acercamiento.  El número de permisos que se emiten anualmente se puede revisar y ajustar periódicamente en relación con los niveles de efectos perjudiciales o perturbaciones observadas en las poblaciones de ballenas o delfines objeto de observación.

Zonificación y cierres temporales/de áreas: los hábitats importantes de ballenas o delfines, tales como los utilizados para descansar o amamantar, pueden declararse zonas prohibidas con carácter permanente o en determinados períodos del día o del año para eliminar o limitar la perturbación causada a los animales en períodos críticos de sus ciclos de vida4.  Esta medida puede ser particularmente eficaz para las poblaciones que son residentes durante todo el año y muestran una elevada fidelidad territorial, o para las áreas utilizadas por las poblaciones migratorias como áreas específicas de alimentación o amamantamiento a las que vuelven cada año.  La fidelidad territorial y el uso previsible de hábitats importantes hace que sean fáciles de identificar para las actividades de observación de ballenas, pero hace también que sean particularmente vulnerables a las perturbaciones durante la actividad considerada esencial para su bienestar a largo plazo13-15.  Los cierres temporales de tales áreas se están demostrando una forma eficaz de asegurar que los delfines giradores que utilizan el Arrecife de Samadai en Egipto dispongan de un área delimitada en la que ningún ser humano pueda perturbar su descanso, y de un área adyacente en la que las interacciones humanas están permitidas solo en determinados momentos del día.  Algunos expertos recomiendan el concepto de "normas de un tercio de espacio y de tiempo", con arreglo a las cuales se reserva un tercio de cada día y un tercio del área para impedir que se moleste a los animales, a fin de proteger los modelos de comportamiento naturales.

Creación de un área marina protegida (AMP) o santuario de cetáceos: en determinadas áreas que son hábitats importantes para las ballenas o los delfines, la creación de un santuario de cetáceos puede facilitar el diseño y la aplicación de medidas específicas de gestión de la observación de ballenas en esa área, aun cuando no sea factible introducir estas medidas de gestión a una escala más amplia (p. ej. nacional)17,18.  Los gestores de parques o santuarios y/o el gobierno local/estatal u otros organismos de gestión pueden establecer límites para el número de operadores autorizados a ofrecer excursiones en el AMP, limitar el tiempo durante el cual se pueden realizar excursiones, y establecer y hacer cumplir directrices para el acercamiento.  Lo que es quizás más importante, la creación de un AMP puede justificar también la recaudación de tarifas de entrada al parque/santuario de los turistas que participan en actividades de observación de ballenas y delfines dentro del AMP.  Estas tarifas se pueden utilizar para cubrir los gastos de gestión de la observación de ballenas, incluida la administración relacionada con la emisión de permisos y licencias, así como la vigilancia y la aplicación.  La creación de un AMP ha desempeñado una importante función en la gestión satisfactoria de la observación de ballenas en la Península de Chubut (Argentina), en Loreto Bay (México) y en el Arrecife de Samadai (Egipto).  Las diferentes categorías de AMP o de santuarios de cetáceos y las consideraciones relacionadas con su creación y gestión se examinan en diversas fuentes de información, entre ellas un volumen dedicado a las áreas marinas protegidas para ballenas y delfines, escrito por Erich Hoyt 18 .

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Referencias

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  1. Higham, J., Bejder, L. & Williams, R. Whale-watching: Sustainable tourism and ecological management.  (Cambridge University Press, 2014).
  2. Higham, J. E. S., Bejder, L. & Lusseau, D. An integrated and adaptive management model to address the long-term sustainability of tourist interactions with cetaceans. Environmental Conservation 35, 294-302, doi:10.1017/S0376892908005249 (2009).
  3. Lundquist, D. in Whale-watching: Sustainable Tourism and Ecological Management   (eds J. E. S. Higham, L. Beijder, & R. Williams) Ch. 23, 337-351 (Cambridge University Press, 2014).
  4. Tyne, J., Loneragan, N. & Bejder, L. in Whale-watching: Sustainable Tourism and Ecological Management   (eds J. E. S. Higham, L. Beijder, & R. Williams) Ch. 17, 242-260 (Cambridge University Press, 2014).
  5. Pirotta, E. & Lusseau, D. Managing the wildlife tourism commons. Ecological Applications 25, 729-741, doi:10.1890/14-0986.1 (2015).
  6. Garrod, B. & Fennell, D. A. An analysis of whale watching codes of conduct. Annals of Tourism Research 31, 334-352, doi:https://doi.org/10.1016/j.anna... (2004).
  7. Parsons, E. C. M. & Woods-Ballard, A. Acceptance of Voluntary Whalewatching Codes of Conduct in West Scotland: The Effectiveness of Governmental Versus Industry-led Guidelines. Current issues in Tourism 6, 172-182 (2003).
  8. Wiley, D. N., Moller, J. C., Pace, R. M. & Carlson, C. Effectiveness of Voluntary Conservation Agreements: Case Study of Endangered Whales and Commercial Whale Watching. Conservation Biology 22, 450-457, doi:10.1111/j.1523-1739.2008.00897.x (2008).
  9. Allen, S., Smith, H., Waples, K. & Harcourt, R. The voluntary code of conduct for dolphin watching in Port Stephens, Australia: is self-regulation an effective management tool? Journal of Cetacean Research and Management 9, 159-166 (2007).
  10. Duprey, N. M. T., Weir, J. S. & Würsig, B. Effectiveness of a voluntary code of conduct in reducing vessel traffic around dolphins. Ocean and Coastal Management 51, 632–637 (2008).
  11. Scarpaci, C., Dayanthi, N. & Corkeron, P. Compliance with Regulations by “Swim-with-Dolphins” Operations in Port Phillip Bay, Victoria, Australia. Environmental Management 31, 0342-0347, doi:10.1007/s00267-002-2799-z (2003).
  12. Currie, J., Stack, S., Easterly, S., Kaufman, G. & Martinez, E. Modeling whale-vessel encounters: the role of speed in mitigating collisions with humpback whales (Megaptera novaeangliae). Journal of Cetacean Research and Management 17, 57-63 (2017).
  13. ohnston, D. W. in Whale-watching: sustainable tourism and ecological management (eds J Higham, L Bejder, R Williams)   (eds J. E. S. Higham, L. Beijder, & R. Williams) Ch. 19, 275-292 (Cambridge University Press, 2014).
  14. Tyne, J. A., Johnston, D. W., Christiansen, F. & Bejder, L. Temporally and spatially partitioned behaviours of spinner dolphins: implications for resilience to human disturbance. Royal Society Open Science 4, doi:10.1098/rsos.160626 (2017).
  15. Tyne, J. A., Johnston, D. W., Rankin, R., Loneragan, N. R. & Bejder, L. The importance of spinner dolphin (Stenella longirostris) resting habitat: implications for management. Journal of Applied Ecology (2015).
  16. Hoyt, E. A blueprint for dolphin and whale watching development. Humane Society International, 32 (2007).
  17. Hoyt, E. Marine Protected Areas for whales, dolphins and porpoises: A world handbook for cetacean habitat conservation.  (Earthscan, 2005).
  18. Hoyt, E. Marine Protected Areas for Whales, Dolphins and Porpoises: A world handbook for cetacean habitat conservation and planning. Vol. Second edition (Earthscan, 2011).

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